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1.9.07

Julio Cortázar


"Es conocido: uno repite individualmente el proceso de la especie humana, su historia. Las primeras obras de la humanidad fueron poéticas. Los primeros textos filosóficos son poemas. Los presocráticos, por ejemplo, los grandes metafísicos; Parménides es un poeta; Platón puede ser considerado un poeta; los grandes textos cosmogónicos son poemas.
A la prosa se llega después, un poco, supongo, porque en el principio, tanto en el niño como en el hombre primitivo, la inteligencia funciona sobre todo en base a analogías, a mecanismos mágicos, a principios animistas. Hay mucha más sensibilidad que inteligencia razonante; la razón es una maquinita que entra en acción después. En el caso de los griegos entra, de manera definitiva y organizada, con Platón y con Sócrates. Anteriormente están las grandes intuiciones, los grandes deslumbramientos que eran ya poesía.
Y el niño es igual, en fin, ciertos niños. Y hago mal en restringir: quizás todos los niños, si no existieran las maestras. Las pobrecitas no tienen la culpa: si no existiera la maldita instrucción primaria que ellas tienen que aplicar. Cocteau decía: "todos los niños son poetas menos Minou Drouet", que era aquel monstruito que había escrito un libro de poemas a los ocho años, un poco prefabricado por la madre, y que toda Francia admiraba.
Es verdad que si a los niños los dejasen solos con sus juegos, sin forzarlos, harían maravillas. Usted vio cómo empiezan a dibujar y a pintar; después los obligan a dibujar la manzana y el ranchito con el árbol y se acabó el pibe.
Con la escritura es exactamente igual. Las primeras cosas que cuenta un niño o que le gusta que le cuenten, son pura poesía; el niño vive un mundo de metáforas, de aceptaciones, de permeabilidad."

23.8.07

La ficción de la Maga

Cortázar, una ventana y un gato.

Horacio y la Maga entraron en un HOTEL. Una vez dentro de una habitación, "La Maga había pretendido inconcientemente hacer literatura, quedarse al lado de la ventana fingiendo mirar la calle mientras Oliveira verificaba la falleba de la puerta." Y yo no me pude resistir de releer cientos de veces esas líneas de Rayuela. Con esas escasas palabras, Julio Cortázar me mostraba la ficción del individuo contemporáneo, y por si fuera poco, la oscuridad de la literatura misma. La imagen de la Maga, contrastada con la indiferencia de Oliveira, trasladan al ser cínico y patético que ha resultado ser el ser humano, el artista que no hace otra cosa que fingir, a través de la vanidad, del egoísmo, qué sé yo.